OBRAS

"SIMULACRO"


Dirección: Marco Layera
Dramaturgia: La Re-sentida
Elenco: Carolina Palacios, Pedro Muñoz, Benjamín Westfall,Nicolás Herrera, Marco Layera
Diseño Integral: La Re-sentida
Jefe Técnico: Victor Cosmelli, Pablo de la Fuente
Producción: La Re-sentida
Duración: 75 min.
Estreno: 2008



Chile acaba de conmemorar su bicentenario, celebrando a una nación que se encumbra como una de las más adelantadas en Latino América, este festejo nos remite a muchas interrogantes sobre nuestras identidades, sobre nuestro pasado, sobre nuestro futuro, sobre quiénes somos y quiénes queremos ser como sociedad.
Los medios masivos y los aparatos ideológicos de el estado se aúnan para hablarnos de los avances económicos de Chile y de nuestros héroes bélicos, consolidando así un discurso identitario de una “nación triunfadora”, en donde la construcción de identidades tiene como base el “consumo” y no la memoria colectiva de nuestro país.
De ahí la necesidad de dirigir la mirada hacia esa memoria no oficial, esa que olvidamos y no queremos ver, esa que habla de un país fracturado y violento, esa que debemos aprender a reconocer e integrar como parte de nuestra identidad.
La identidad es lo que se asume como parte del ser, pero también es lo que se excluye, lo que se omite, lo que no se dice.
Lejos de pretender opacar el cuento de hadas de nuestra historia patria, creemos que podríamos obtener lecciones igual de profundas mirando de frente las zonas oscuras que este cuento de hadas oculta o disfraza, como señala el historiador mexicano Hector Aguilar : “En la manera como fuimos desdichados puede haber mayores lecciones que en los momentos que nos hicieron felices, por la sencilla razón de que la conciencia de nuestros límites es más pedagógica que la celebración de nuestros dones”.
Esta es una oportunidad única, para revisar nuestras historias y valorar nuestras identidades, sentimos una urgente necesidad como Compañía de estimular el pensamiento critico, generando un espectáculo que fomente una reflexión “abierta y plural” en torno a nuestra realidad cultural, social y política.
Simulacro pretende ser un retrato vital, fresco y sincero de Chile como “el lugar de unos pocos”, que busca desde la crueldad, la ironía y el humor reflexionar sobre nuestra identidad.
Simulacro no cuenta nada en el sentido estricto de la narración, es un montaje fragmentado, es la huida completa de la historia como elemento integrador. El paroxismo de nuestro folklore , el hijo de un detenido desaparecido que no puede entrar al Estadio Nacional, el niño que apedrea autos desde las pasarelas, el actor que no tiene talento, la receta de una comida típica, un oso panda que no tiene opinión, el vendedor de una multitienda que muere con un televisor plasma en sus manos, el actor que necesita ser subversivo, una mujer que necesita urgentemente sentirse chilena, el casting para buscar actores que interpreten “La tragedia de Antuco””, unos humoristas decadentes, un obrero que exige ganarse un fondo de cultura para arreglarle la dentadura a sus hijos, los actores que se cuestionan el rol del teatro.